USA S.O.S.

JORGE CARRION RUBIO
3 min readJan 11, 2021

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“…era mejor optar por una salida decorosa del poder político norteamericano que lo que se ha suscitado en los últimos días.”

Con un autogolpe al mejor estilo Latinoamericano, Donald Trump pretendió cerrar con broche de oro vandálico su administración de gobierno. Es decir, autoploclamarse vencedor pese a que los números no lo favorecen electoralmente.

A lo lejos las imágenes difundidas desde el Capitolio, literalmente incendiado por una cúpula de desquiciados ciudadanos racistas fanáticos de Trump, configuraban una versión norteamericana de los intentos antidemocráticos de Evo Morales por atornillarse en el poder boliviano, o de las consolidadas artimañas chavistas o maduristas y sus hordas delincuenciales por eternizarse en el poder político venezolano, por sólo citar sólo dos de las perlas políticas de esta parte del mundo.

Sin embargo, es innegable que la administración Trump más allá de las formas o estílo estrambótico, poco caballeroso, tildado de racista, xenofóbigo, egocéntrico, etc., antes de la pandemia venía consolidando la economía estadounidense al extremo de estar llegando al pleno empleo; luego, la pandemia se encargó de resquebrajar todo lo recuperado, de la mano de la poco apropiada forma de tratar la temática sanitaria por parte del disparatado mandatario. Lo demás es por todos conocido, sin embargo, aún con el resultado adverso, el final electoral fue catalogado para muchos como un final de fotografía, donde Trump con todas sus adversidades, y su antipatía a cuestas, salía ileso y con un quorum político lo suficientemente fuerte como para aspirar a un retorno electoral fructífero.

De modo que era mejor optar por una salida decorosa del poder político norteamericano que lo que se ha suscitado en los últimos días, con 5 injustificados muertos tras el asalto al Capitolio. La mejor prueba la tenemos en el altiplano boliviano, que tras el vano intento de aferrarse en el poder por parte del ex mandatario Evo Morales, y tras la llegada al mismo de sus detractores cuando finalmente tuvo que huir hacia Argentina, no pasó mucho tiempo para apreciar la vuelta al poder político boliviano de las huestes de Evo, sin necesidad de recurrir a la violencia ocasionada por posturas dictatoriales y antidemocráticas.

La razón es muy sencilla, muy similar al auge económico iniciado por Trump en norteamérica, Bolivia con Evo mantuvo índices de crecimiento económico, despliegue de incentivos socio-económicos a la pequeña y mediana empresa, campesinado, etc., lo cual le dio una plataforma existencial a nivel político lo suficientemente fuerte para contrarrestar las adversidades electorales que como sabemos, en su peor momento, lo quitaron del poder.

En consecuencia, la democracia puede reciclarse por sí misma y luego de realizar una especie de autoevaluación de quienes realmente ingresan para servir y no para servirse de la política, autoregularse y continuar otorgándole al ciudadano de a pie y a su contraparte que sólo se mueve en limosina, la certeza de que ambos son útiles, indispensables y que pueden y deben convivir juntos y fraternos, sin desplantes ni explotaciones humanas de siglos primitivos.

Y como esta temática es sumamente amplia que mejor que ahondar en este delicado tema de la mano de nuestros colegas residentes en territorio norteamericano: Walberto Campos desde Tampa-Florida, Roger Ramirez y Eladia Montañez, desde New York, y Charly Vazquez desde Guadalajara, México.

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Written by JORGE CARRION RUBIO

Soy tal vez aquella brisa que acaricia tu existencia, es decir, escritor, poeta, periodista, hombre de a pie. Si me buscas en google reconocerás mis pasos…

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